Empecemos por el final: el último día en Romania

julio 27, 2016 Bucarest, Rumanía



Era el último día en el continente que me había brindado tantas aventuras durante un mes. Las manos me temblaban al hacer la valija que debería dejar hecha para volver a casa, para cruzar el Océano Atlántico una vez más y volver a mi hogar.
Un último recital que nos esperaba a tan sólo 3 horas y media de vuelo desde Amsterdam, Holanda.
¿Cómo explicar tanta adrenalina? Después de un mes y una semana cumpliendo sueños, corriendo a través de los aeropuertos, empapándonos de aventuras y rodeados de todo tipo de sentimientos sólo faltaba la recta final: teníamos menos de 24hs en Romania para disfrutar del último recital, el último de la lista.

Éramos tan solo dos amigas de dos mundos diferentes perdidas en un hotel inmenso, muertas de cansancio pero llenas de ansias. Recuerdo la adrenalina correr por nuestro cuerpo, supongo que fue la que nos permitió ganarle a nuestros ojos cansados. Ya no importaban las peleas sin sentido, el miedo de perder algún avión, el terror al cielo imponente. Ya no importaba más nada, es lo que pasa cuando te das cuenta de que el final está llegando.
Gritos, felicidad, llanto, fuegos artificiales, música, rock, personas especiales que significaban demasiado para nosotras, baile y brindis, éso fue lo último que recuerdo de aquella maravillosa noche del 6 de Junio del 2016. Nuestro último recital, nuestro último día juntas antes de volver a casa. Siempre se recuerda el último día, es el desenlace final de toda historia.

Nueve aviones. Esa cantidad exacta. Nueve. Sí, a pesar de los ataques de pánico que me agarran cada vez que subo a uno. Nueve aviones y una decisión de por medio: o podes quedarte sentado esperando que las cosas pasen, o salir y volar en busca de lo que realmente querés. Nueve aviones sólo para cumplir mis sueños, sólo para ver mis sueños hacerse realidad en primera fila. Y fue cuando, una vez más, me dí cuenta del poder que todo eso provocaba.

No hay nada mejor como empezar por el final, ¿a que no? Cuando inevitablemente miras hacia atrás y recordas cada detalle de lo que hiciste.. te das cuenta del valor que tuviste, de los errores que cometiste, de las risas, de los llantos, del esfuerzo. Y sonreís, o llorás de felicidad, porque lo verdaderamente importante es que haya sucedido. Y entre risas y lágrimas, no podes evitarlo, te das cuenta de que lo volverías a hacer. Una y otra vez.
No importa cuántos obstáculos tengas, nunca te rindas. Fue lo más valioso que aprendí ese último día.







Foto sacada la madrugada del 7 de Junio del 2016, desde nuestro hotel en Bucharest, Romania.

3 comentarios

  1. Se disfruta todo más y se recuerda todo más fuerte cuando se vence cualquier obstáculo.
    Me alegra mucho que hayas disfrutado, y nunca dejes de hacerlo.
    Besitos linda

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  2. exacto lo importante es no rendirse y nunca
    a veces nos pone mas felices cuando tenemos aquello por lo que hemos luchado tanto y recordamos todos aquellos momentos que simplemente hacerlos nada mas: NUNCA HAY QUE RENDIRSE
    PD: te he nominado a un premio en mi blog http://infinitylife9.blogspot.com.es/2016/07/premio-best-blog-award-2.html pasate cuando puedas
    un beso
    Ainhoa

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  3. Hace tiempo le vengo dando vuelta al tema de hacer un viaje de esa índole, dando vuelta no, más que nada estoy segura, pero el tema de sustentarme económicamente me tira bastante para atrás, leer esto me motivó bastante más.
    Te sigo desde ya, besos

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