Mi historia para vos: En mi vida mando yo.

junio 28, 2017


Soy una piba más, no sé si muy complicada a veces, no sé si muy simple otras tantas. Me enojo, lloro, me río, me equivoco y de vez en cuando le pego a alguna que otra decisión.
Hay una sola cosa que en mí cambió, que yo cambié porque decidí cambiar... y es tan básico y a la vez tan importante como lo es mi vida.
Antes era bastante rutinaria, me quejaba, estaba estancada, me sentía mal, me sentía inútil, me sentía monótona. Con el pasar del tiempo me di cuenta de muchas cosas... primero que estaba equivocada (en todo, prácticamente) había aprendido a ligar mi felicidad a los demás, todo lo que a mí me pasaba siempre dependía de alguien... "alguien" me hacía bien, otro "alguien" me hacía mal, otros me hacían reír, otros me hacían llorar, otros me mataban la energía, otros me la reanimaban y así iba por la vida cual títere dependiendo de qué mano y qué mambo lo agarrara cada día.

Estuve equivocada, durante muchísimo tiempo. Todo lo que me pasaba era crédito para otra persona que no era yo. Yo no manejaba mi vida en lo absoluto, siempre contentando a alguien, o intentando que alguien me contente a mí. Mi vida entera en las manos de otra persona, siempre. Buscando culpables y encargándome siempre de quedar del lado de víctima. "No hago esto porque..." "No voy a tal lado porque..." "No me visto así porque...", etcétera de etcéteras. Así... un títere de carne y hueso pero manejada por un universo paralelo que me ponía mis propios límites, todo lo que "sí" y todo lo que "no".
No sé qué tipo de lamparita se me prendió, no sé lo que fue, no sé qué carajo pasó... pero un día tomé el mando de mi vida, de mi cuerpo, de mis acciones, de mis errores y de mis aciertos. Y me saqué de ese lugar de mierda en el cual yo misma me había puesto... y me trasladé a mí. Empecé a quererme un poco más, a disfrutarme un poco más, a dejar de soñar y empezar a concretar.

Ahora todo, todo lo que tengo ganas de hacer lo hago y todo lo que no tengo ganas de hacer no lo hago. No puedo siquiera contar cuántas veces antes de esto estuve en un lugar que no quería, con gente que no quería, haciendo cosas que no me gustaban... pero algo pasó, algo se plantó ante mí y de curiosa y chusma que soy quise saber qué era, de adónde me salía este razonamiento nuevo y raro y me encontré con que era mi vida. Mi vida que yo miraba cual película, desde un asiento cómodo, manejada por otras miles de personas a quienes no les correspondía. Mi vida por muchos años, no fue mía. Y entendí el grado de estupidez al cual nos sumergimos... anestesiados, sumisos, ciegos.
Cuando ves que tu vida lleva rato sin estar en tus manos, estás dando el primer paso. El segundo paso es agarrarla, como cuando eras chico y agarrabas tus juguetes expresando que eso era tuyo, tu propiedad, todo lo que tenías y llorar y patalear si alguien trata de arrebatártela. Me aferré a mi vida con brazos y piernas y empecé a mandar en ella: "Esto sí" "Esto no" "Esto me hace bien" "Esto me hace mal". Y... ¿Saben una cosa? Nadie murió, a nadie le dolió, nadie se percató; Y... ¿Saben por qué? Sencillamente porque no les debe importar más que a mí.
Entendí que esto de estar respirando es apenas un rato, que queda poco y que no hay que desperdiciarlo. Entonces agarré mi sueño, lo sacudí de esa nube de pedos en la cual vivía siempre y tan solo anhelando, puse todo lo que tengo y lo volví realidad y día a día crece más y más.

Entonces, por si todavía no te diste cuenta, de que sos una marioneta... te abrocho mi historia, te la acerco un poquito para que empieces a hacerte cargo de tu vida. Todo lo que te pasa es tuyo, no niego que hay factores, pero estadísticamente hablando y así suene estúpido (muchos no lo saben)... nadie tiene más influencia que vos en tu paso por el mundo, nadie. Entonces dejá de soñar y de encontrar tus "peros" en la boca de alguien más y empezá a concretar. Para entender a la vida hace falta entender a la muerte, y cuando entiendas que sos un invitado y que todo esto es un regalo y que se termina... vas a empezar a reaccionar.

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